Amantes de la Enseñanza

#0038 ENSEÑANZA SENCILLA (Leto)

  Al entrar en contacto con esta Enseñanza (con «E» mayúscula) de los Maestros Ascendidos, le ocurre primordialmente a buscadores de la Verdad que han militado en otros «campos esotéricos» que se dan a la tarea de tratar de «engarzar» lo que aquí se les enseña con lo que anteriormente aprendieron. Es más, algo debe estar pasando porque últimamente he recibido varios e-mails de personas bien intencionadas que, de alguna manera, se han abocado a esta actividad de «engarce». Curiosamente, avanzando en la traducción del libro «Luz de los Maestros Ascendidos», me encontré con el Discurso que allí nos ofrece la amada Maestra Ascendida LETO, en el cual se considera escuetamente este asunto. Pareciera indicar esta selección que los «niños» (v.g. los que no tienen gran información) están más cerca del Cielo que los que saben mucho. ¿Qué opinan ustedes?

……….«¡Esta es la Gran Ley de Vida, Mis Preciosos! Nunca se cansen de estudiar y aplicar esta gran Enseñanza que Saint Germain ha puesto de manifiesto. Intencionalmente fue hecha sencilla, de manera que hasta un niño pudiera entenderla y aplicarla. Se dejó por fuera toda la vieja terminología, para que nadie fuera a confundirse en Su Aplicación. Es por eso que el Gran Director Divino, Jesús y Otros han dicho: «Si pueden, denle toda su atención a esto, dejando atrás y olvidando todo lo que no ha producido resultados para ustedes. De esta manera, recibirán resultados más rápidos de esta Aplicación.»

……….«No es, Amados Míos, que haya que ser malagradecido con algo que los ha bendecido, venga de donde viniere; pero Nosotros, que hemos alcanzado la Victoria mediante una Aplicación idéntica a ésta, los estamos exhortando y vertiéndoles Nuestra Radiación porque queremos que ustedes sean Libres tan expeditamente como sea posible. Ponemos en juego Nuestra Radiación para fortalecerlos, para bendecirlos, y para mantenerlos dentro de Nuestro Coraje y Fortaleza hasta que ustedes, mediante sus propias Aplicaciones, empuñen las riendas del dominio en sus propias manos. Entonces, nada en el mundo entero volverá a perturbarlos.»