Amantes de la Enseñanza

#0057 SOBRE RÁBANOS Y ZANAHORIAS (Serapis Bey)

Fuerte es la tendencia en amigos, instructores, vecinos, padres y/o madres, en fin, de los seres humanos en general, de insistir en decirle a otro qué o cómo tiene que hacer las cosas, máxime cuando no se trata de las tres categorías delineadas hace tanto tiempo («A los pies del Maestro») por el Amado Kuthumi (en cuanto a que es obligatorio dar correctivos verbales si se trata de acciones equivocadas de un hijo menor de edad, de un discípulo o de un sirviente).

Sé que, especialmente a muchas madres (y a más de un padre también), les resulta sumamente difícil aceptar que sus hijos e hijas son ya mayores de edad (ciudadanos de la república, con derecho soberano a hacer lo que tengan a bien), e insisten en seguirles diciendo qué hacer…. o aún mejor, mantienen una plataforma de evaluación constante (por no hablar de «crítica») sobre lo que sus hijos hacen o no hacen, y luego no se explican por qué hay tanta beligerancia familiar, etc., culpando a su progenie de ingratitud, falta de amor y demás. En «Luz de los Maestros Ascendidos», encontré esta selección del primer Discurso que dio el Maestro Ascendido SERAPIS BEY después de cientos de años de silencio, la cual espero les sea de utilidad.

……….Oh, no cedamos ya más a cosas discordantes de la índole que sean! Recuerden que dentro de toda Vida, todo es cooperación amorosa y amable. En toda Vida, en toda la Naturaleza, ¿interfiere el manzano con el cedro? ¿Interfiere el cerezo con el peral? ¿Acaso no existe una magnífica Ley de Selección? ¿Interfiere el tomate con la papa? ¿Interfiere el rábano con la zanahoria? Luego, la Ley de Selección -observen, esto es tremendo si lo captan- la Inteligencia Selectiva que actúa a través de la Naturaleza, es lo que ordinariamente se denomina una conciencia de masa. Si bien es dirigida en gran medida por el Mahá Chohán, empero actúa con precisión definitiva. ¿Por qué? Pues, porque la zanahoria no puede interferir con el rábano; y bien saben que ustedes son, con creces, más importantes que el rábano y la zanahoria.

……….Oberven que estamos entrando en materia. ¡No pierdan detalle! Estas son cosas poderosas, amados Míos, y una vez que capten esto en la conciencia emocional, nunca lo dejarán ir.

……….Eso que acúa como una masa a través de la Naturaleza, es mucho menos poderoso que la Inteligencia de su «Presencia» actuando a través de ustedes, ¿cierto? ¿Hay alguna comparación posible? Luego, ¿por qué no tienen ustedes el mismo resultado que la zanahoria y el rábano? Pues, porque están interfiriendo constantemente entre sí. ¿Acaso no lo ven? Su deseo humano de dictarle a otra persona y decirle qué hacer, cuándo y cómo hacerlo, es lo que causa estragos en el mundo humano. Si ustedes pudieran ser como el rábano y la zanahoria, sin desear interferir entre sí, piensen en lo maravillosa que su vida sería -llena de belleza, armonía y Perfección.