Amantes de la Enseñanza

#0066 Palabra Clave de la Biblia – IRA (Emmet Fox)

Todo parece indicar que con esto de las «Palabras Claves de la Biblia» abrí una caja de Pandora, a juzgar por los e-mails que he recibido indagando sobre las demás (que, por cierto, son once Palabras Claves, según lo indica Emmet Fox en «Dale Valor a tu vida»). Para beneficio de quienes lo han solicitado, les enviaremos una palabra clave cada día. En estos días de tanto fundamentalismo (v.g. de personas que se aferran a la LETRA de lo escrito en la Biblia), la propuesta de Emmet Fox es como una baño refrescante, muy acorde con el VERDADERO significado de la Semana Santa.

……….En la Biblia se encuentran muchas referencias a la ira de Dios. Esto intriga a muchos estudiantes de metafísica porque sabemos que Dios es Amor, y que la acción de Dios siempre se da para sanar, confortar e inspirar. La explicación es que la palabra «ira» en la Biblia en realidad quiere decir gran actividad —la actividad que acompaña o antecede la subsanación de alguna condición negativa.

……….Sabemos que cuando se está efectuando la limpieza primaveral de una casa, todo parece estar patas arriba durante algunos días. Igualmente, cuando se sana a un enfermo a punta de oración, frecuentemente se empeora antes de darse la sanación. A esta clase de crisis es lo que se señala con lo de «ira».

……….En 2 Crónicas 34:25, por ejemplo, se nos dice que la ira del Señor se derramará sobre la gente por haber adorado a dioses falsos. Esto quiere decir que cuando creemos en la limitación y abrigamos pensamientos negativos, tienen que sobrevenir problemas; pero que si hacemos tratamientos, estos desharán el daño hecho y traerán paz y armonía a nuestras vidas. Esta actividad es la ira de Dios.

……….En el Salmo 76:10, se dice que «la ira del hombre te alabará.» Esto una vez más significa que el estremecimiento que sentimos como resultado de nuestros problemas nos conduce a volvernos hacia Dios, y de esa manera los superamos.

……….La Biblia siempre presenta el cuadro de que los problemas e infortunios terminan en armonía y júbilo si nos volvemos hacia Dios.

«Envió su palabra, y los sanó, y los libró de su ruina.» (Salmo 107:20)