Tomado de “Los Siete Arcángeles Hablan”.

Es muy poco lo que se comprende la asistencia que le presta la Hueste Angélica a la humanidad de la Tierra. Hay una Ley Cósmica inexorable e inmutable que requiere que el llamado tenga que venir de la octava en que se siente la necesidad. Si esto no fuera una verdad auto-evidente, hace tiempo que aquellos de Nosotros que vivimos en Amor y Misericordia hubiéramos elevado dentro de la Luz a la humanidad y a toda creación de sombra; pero debido al libre albedrío autoconsciente ¡la corriente de vida con su respectiva conciencia, tiene que solicitar la asistencia! Entonces, en la corriente de retorno de esa misma energía viene la Radiación, la Presencia y el Poder de los Seres Cósmicos, los Maestros Ascendidos, la Hueste Angélica, los Poderosos Debas, según sea el requerimiento de la hora.

Las grandes Presencias incubadoras que toman Su morada encima de las grandes ciudades están constantemente vigilantes en cuanto a esos rayos, esos parpadeos de luz, que salen del alma y que señalizan un “S.O.S.” A las huestes angélicas…. ¡pidiendo asistencia!

Entonces estos seres, una vez que han medido la necesidad, hacen el llamado a uno de los directores de los miembros de la Hueste Angélica en Nuestra Esfera. Dicho Director, entonces, le da la misión a un Ángel que está lo suficientemente desarrollado para sostener dentro de Su mundo emocional la particular cualidad de radiación que constituye la respuesta a la oración. Esa cualidad de radiación estimula la Llama en el corazón y el alma del suplicante, y cuando las dos se encuentran, el suplicante mismo es capaz de magnetizar la respuesta. ¡LA RESPUESTA VIENE DE ACUERDO CON SU ACEPTACIÓN!

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