Tomado de Boletines Privados de Thomas Printz, vol. 5. Por los Dioses Merú y Lady Nada (5 de junio de 1960)
Bienvenidos al corazón de los Andes, al corazón del poderoso foco que mantenemos mi amada Lady Merú y Yo, en el cual custodiamos y guiamos los inapreciables tesoros que han sido trasportados por Mi hermano Himalaya y Su hermandad desde la Cordillera de los Himalayas para beneficio de las civilizaciones de la Séptima Raza-Raíz, particularmente bajo la dirección de su Manú.
Tengo el júbilo, el privilegio y la gratitud en todo momento, amados Míos, de darles (y darle a todo aquel que la busque) Iluminación en su conciencia externa en cuanto a la mejor manera de hollar su propio Sendero Divino hacia la Perfección… ¡y la Ascensión consciente en la Luz!
Nosotros —que somos los Dioses, las Diosas y los Custodios de las poderosas cordilleras— hemos alcanzado esa fortaleza a lo largo de æones de servicio; y considerado el tirón de la gravedad de la Tierra, el cual parece sostener resueltamente a los pueblos de la Tierra, quiero que consideren por un momento la fortaleza que se requiere para elevar una cordillera desde las planicies y sostener los altos picos señalando hacia Dios como recordatorios constantes a los hombres alertas, de la Fuente Suprema de todo lo que existe, Dios, “YO SOY”. Al trascender la gravedad, trascender la erosión, trascender la descomposición, Nosotros, los Dioses de las Montañas que a veces somos tan grandes como la cordillera en sí, por la mismísima fortaleza y vitalidad de Nuestro Ser podemos sostener (y sostenemos) estas cordilleras para un Propósito Divino. Sostenemos aquí los recovecos secretos en los que custodiamos y mantenemos esos tesoros que todavía no están listos para ser descargados al hombre común en la manera de verdades escritas, Sánscrito, Pali o sea cual fuere el idioma.
Ustedes son llamados uno por uno por el Maestro Ascendido Guía para pasar por el largo e iluminado corredor y unirse a los Iluminados de la Raza que están sentados a la manera del Buddha si vienen de Oriente. Hemos provistos sillas para los que vienen de Occidente, y todos ven la Llama de la Iluminación en su dorado esplendor, flameando desde el corazón de los Andes y enviando constantemente rayos de luz a la atmósfera de la Tierra, a la conciencia de los pueblos, a la conciencia de todo lo que existe. La mismísima base de esa poderosa Llama bendice la Tierra abajo en el corazón del Reino de Pelleur. Desde esa Llama de la Iluminación emanan magníficas chispas que son similares a los fuegos artificiales que posiblemente se ven durante la celebración del Cuatro de julio, o en otras celebraciones por todo el planeta Tierra, o como los cometas que avanzan a toda velocidad por los cielos en las noches. Esas chispas salen volando a la atmósfera constantemente en particular durante este periodo de treinta días (15 de mayo al 14 de junio de 1960).
